ETCHECOLATZ

Ariel Mayo – Roberto Parodi

«La chica estaba casi a mi lado, en un camastro. Le habían tirado un baldazo con agua y Etchecolatz le pasaba picana…y ella le gritó:”Por favor no me mates, llevame presa de por vida pero dejame criar a mi beba”…y él le sonrió…y delante mío le pegó un balazo ahí mismo. Si la encuentran alguna vez, es la cabeza que tiene dos agujeros, porque la bala entró por la nuca y le salió por el costado»

Del testimonio de Julio López en el juicio a Etchecolatz, 2006

El viernes 19 de agosto, el Tribunal Federal Nº 1 de La Plata, por mayoría constituida por los jueces Alejandro Daniel Esmoris y Germán Andrés Castelli, concedió la prisión domiciliaria a Miguel Ángel Etchecolatz, basándose en la avanzada edad del reo y su estado de salud. Cabe agregar que los Fiscales Generales R. Marcelo Molina, Hernán I. Schapiro y Juan Martín Nogueira, Fiscal “Ad Hoc”, se expidieron diciendo que la fiscalía“ no tiene objeciones que formular para que, con urgencia, se adopte la conducta que médicamente resulte conveniente, ya sea la internación o el arresto domiciliario.”

Etchecolatz fue Director de Investigaciones de la Policía de Buenos Aires (marzo de 1976-fines de 1977). Como tal, sirvió a las órdenes del tristemente célebre general Ramòn Camps, quien fue designado por la dictadura al frente de la Policía bonaerense. Etchecolatz tuvo a su cargo los campos clandestinos de detención que dependían de la Policía bonaerense. En su foja de servicios se encuentran hazañas tales como el secuestro de un grupo de estudiantes secundarios que reclamaban el boleto estudiantil (episodio conocido como la Noche de los Lápices) y las torturas al dirigente sindical docente Alfredo Bravo.

Etchecolatz secuestró, torturó y asesinó; además, participó activamente en el robo y apropiación de bebés. En 1986 fue condenado a 23 años de prisión. Sin embargo, la Corte Suprema de Justicia de la Nación dejó sin efecto la condena por aplicación de la Ley de Obediencia Debida. La derogación de la mencionada ley (y la de Punto Final), permitió que fuera llevado nuevamente a juicio. El 19 de septiembre de 2006 fue condenado a cadena perpetua. En el marco del juicio, declaró como testigo Jorge Julio López, quien fuera secuestrado durante el período en que Etchecolatz fue funcionario de la Policía Bonaerense. López no pudo asistir a la sentencia contra Etchecolatz, pues fue secuestrado y sigue desaparecido.

Hasta aquí la información básica sobre el personaje.

Marx escribió alguna vez que para comprender el carácter de la burguesía no había que observarla en las metrópolis, donde se presentaba vestida, sino en las colonias, donde aparecía desnuda. La frase de Marx sirve para describir la relaciòn entre Etchecolatz (y los demás genocidas) y la burguesía argentina, así como para mostrar el complejo vínculo entre el régimen democrático instaurado en 1983 y la última dictadura militar. Etchecolatz no representa el “mal absoluto” ni es el más perverso exponente de una “locura” que se adueñó de nuestro país en 1976-1983.

Etchecolatz expresa la racionalidad capitalista al desnudo, sin adornos ni bellas palabras. La picana, el submarino, son herramientas para maximizar las utilidades. Etchecolatz secuestró, torturó, asesinó, robó bebés, como parte de una ofensiva de la burguesía argentina contra la clase obrera y demás sectores populares. La dictadura se propuso el objetivo de terminar con el ciclo de ascenso de las luchas obreras iniciado con el Cordobazo en 1969, suprimiendo todas las formas de organizaciòn autónoma de la clase. El secuestro, la tortura, el asesinato, el robo de bebés, fueron medios para quebrar la resistencia obrera y garantizar la tasa de ganancia de los empresarios. La perversión de Etchecolatz y de los demás genocidas fue funcional a la perversidad intrínseca del sistema capitalista, que no tiene escrúpulos a la hora de hacer lo necesario para mantener la posición dominante de la burguesía. En este sentido, el régimen democrático restaurado en 1983 es hijo de la dictadura, pues tuvo como condición de posibilidad la derrota más terrible sufrida por la clase trabajadora en toda la historia argentina. La dictadura marcó los límites de la democracia: la propiedad privada y el “derecho” del capital a explotar a los trabajadores no pueden ser cuestionados.

Etchecolatz es la cara de la burguesía cuando se siente amenazada por la organización de la clase trabajadora. Es por eso que no le suelta la mano a Etchecolatz. En épocas “normales”, cuando los trabajadores ven al capitalismo como algo natural, como el único horizonte posible, la clase dominante se permite expresar reparos sobre los “excesos” cometidos por los Etchecolatz. Incluso puede condenar judicialmente a algunos de ellos. Parafraseando a Marx, son épocas en que la burguesía se pasea vestida, segura de sí misma. Pero en su fuero íntimo sabe que no puede prescindir de esa desnudez, que ella es la base de su seguridad actual. Por eso Etchecolatz siempre vuelve. Por eso sólo las luchas populares lograron que fuera a prisión.

Los vaivenes de la situación procesal de Etchecolatz ejemplifican lo expresado en el párrafo anterior. Fue llevado a juicio gracias a las movilizaciones populares de los comienzos de la restauración democrática. Fue dejado en libertad gracias a la política alfonsinista de reducir al mínimo el número de condenados en los juicios a los genocidas. El nuevo ascenso de las luchas populares contra los genocidas, iniciado en 1996 al cumplirse el 20ª aniversario de la misma, y redoblado luego de la caída de De la Rúa en 2001, permitió que Etchecolatz fuera llevado nuevamente a juicio. El secuestro de Julio López mostró, por su parte, que los represores seguían teniendo capacidad operativa, más allá del discurso oficial del kirchnerismo. El curso favorable al pedido de prisión domiciliaria no fue casualidad ni un producto del macrismo. Según la Asociación de Ex Detenidos Desaparecidos, durante el kirchnerismo y sobre un universo de 2.000 imputados por crímenes de lesa humanidad, 441 fueron beneficiados con la prisión domiciliaria.

La Justicia que ayer condenó a Etchecolatz y que hoy le concede la prisiòn domiciliaria, es uno de los poderes del Estado capitalista. Es una justicia de clase, cuyo propósito es preservar el orden capitalista. Por esa razón las cárceles están llenas de “negritos” de los barrios populares. Por eso los jueces apañan a políticos corruptos, banqueros, empresarios, lavadores de dinero, traficantes de drogas, dueños de prostíbulos y jefes de redes de trata de personas.

Pero incluso en épocas “normales” la burguesía necesita mostrarse al desnudo. Un sistema basado en la propiedad privada y en la explotaciòn del trabajo requiere de la tortura y el asesinato a cargo de funcionarios estatales. La coexistencia de barrios privados y villas miserias requiere la garantía de la picana. Por eso desde 1983 hasta la fecha 4970 personas fueron asesinadas por la policía en casos de “gatillo fácil” (Datos compilados por la Coordinadora contra la Represión Policial e Institucional – CORREPI-). Por eso la tortura es habitual en cárceles y comisarías. La lógica del capital requiere de la perversión de los Etchecolatz. Son las dos caras de la misma moneda.

El discurso de la “reconciliación”, promovido entre otros por la Iglesia, es intrínsecamente perverso. Si la tortura tiene por objetivo último quebrar al torturado, la “reconciliación” pretende que aceptemos gustosos ese objetivo, que rindamos homenaje al torturador y al asesino al concederle el perdón.

Hoy pedimos que Etchecolatz termine su vida en una cárcel común, que el Estado se ajuste a su propia legalidad. Que, aunque sea por una cuestión de legitimación ante el reclamo genuino de las organizaciones de derechos humanos, niegue los beneficios que suele tener para sus sicarios. Pero, frente a los Etchecolatz, la única opción para una solución definitiva, es la lucha contra el Estado y el capital. Sólo así será posible acabar con un sistema que engendra simultáneamente a las ganancias de los empresarios y a los Etchecolatz.

Reconciliación, ganancias y picana: he aquí la Santísima Trinidad del capitalismo.

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Los Objetivos del Ajuste

Ariel Mayo – Roberto Parodi

La suerte del tarifazo se ha convertido en el centro del debate político nacional. Las protestas populares en distintos puntos del país, los reiterados fallos judiciales contra el aumento de las tarifas del gas y de la electricidad, la expectativa que depara el inminente fallo de la Corte Suprema de Justicia de la Nación sobre la cuestión, pusieron la discusión de las tarifas en el orden del día.

La casta de los Barones de la burocracia estatal, debe decidir tan delicada cuestión atendiendo la supervivencia de los más pequeños… de los capitales más pequeños, y de todos aquellos a los que el aumento del gas o la energía eléctrica impactó sustancialmente en sus costos de producción.

La presión sobre el gobierno de Macri es indudable. Carlos Pagni, en su columna de los días lunes en LA NACIÓN, hace el relato de las gestiones encaradas por los funcionarios gubernamentales ante la Corte Suprema y la oposición política. (“Riesgos políticos de la encrucijada energética”, 15/08/2016). Joaquín Morales Solá su expresa la preocupación (que es la de de la burguesía) en la columna dominical del mismo diario (“Macri, frente el desafío más grave de su gestión”, 14/08/2016).

Morales Solá no se anda con vueltas: “Aunque todavía no se note, gran parte de la presidencia de Mauricio Macri se jugará en los próximos diez días. Esa partida se decide por ahora en los despachos de la Corte Suprema de Justicia, que deberá resolver sobre quién fija las tarifas de luz y gas, cómo se pagarán y desde cuándo regirán.” Y concluye: “Ocho meses después de haber asumido, Macri está en el momento potencialmente más frágil de su gestión.”

Es cierto que un fallo de la Corte Suprema contrario al aumento de tarifas (o, también, un fallo ambiguo, que no se expida a favor del incremento tarifario de manera clara) pone en riesgo toda la política económica del macrismo. También es verdad que la alianza Cambiemos, sustento político del gobierno de Macri, carece de mayoría en el Congreso, no cuenta con una estructura política capaz de cooptar voluntades militantes , ni con el “viento de cola” para otorgar concesiones que, aunque magras, permitan que  se active alguna propuesta hegemónica. Y eso hace que Macri se encuentre en una posición débil. Mientras tanto la estructura política más apta para llevar adelante el ajuste, el PJ, apoya débilmente el camino del ajuste.

La función del ajuste de tarifas, no es más que “sincerar” los precios de la producción y circulación de energía, de desarmar toda la ingeniería de subsidios y poner los precios “en sintonía” con los costos, en una estructura económica atrasada y dependiente. El recurso de “aumentamos a lo loco, después hay tiempo para bajar”, no quita que la tendencia es que las tarifas se ubiquen en un nivel que hagan innecesario los subsidios. Lo que traba, hoy por hoy, una definición con respecto a las tarifas, es la debilidad del capitalismo en Argentina, de sus células básicas -los capitales individuales- frente a los múltiples capitales que se disputan la vida y la muerte en todo el planeta.

Sin embargo, con toda su importancia, el tarifazo es un aspecto secundario del ajuste económico emprendido por la burguesía argentina. Para comprender esta afirmación es preciso indicar una vez más cuáles son las causas que llevan a nuestra clase dominante a emprender el camino del ajuste.

Macri llegó a la presidencia con una economía estancada, cuyas expresiones son la caída de la tasa de ganancia y de la inversión. Durante la campaña electoral, todos los políticos de los partidos con posibilidades de acceder al gobierno estuvieron de acuerdo en la necesidad de revertir el estancamiento mediante un incremento de la tasa de inversión (la famosa “lluvia de inversiones”), y como es sabido, los empresarios invierten ante la perspectiva de obtener ganancias. La búsqueda de ganancias es el motor de la economía capitalista.

Pero si la economía permanece estancada los empresarios prefieren invertir sus capitales en otra parte. La cuestión del ajuste se reduce, pues, al desarrollo de una política dirigida a mejorar las expectativas de ganancia de los empresarios, para de ese modo elevar la tasa de inversión y generar un nuevo ciclo de acumulación de capital. Todas las fracciones de la burguesía están de acuerdo con este objetivo primordial. Eso explica la “tregua” de la que gozó el gobierno de Macri desde diciembre a la fecha. Si no se resuelve el estancamiento, el margen de acción de la oposición se ve notablemente reducido .

Llevar a cabo una política dirigida a mejorar las expectativas de ganancia de los empresarios implica meterse de lleno en el conflicto entre capital y trabajo. En una economía capitalista, basada en la explotación de los trabajadores, la reactivación económica supone, como condición ineludible, un incremento de dicha explotación. En este punto mueren las palabras. El secreto del ajuste es la búsqueda del deterioro del salario, el incremento de la precarización, la reducción de la capacidad de negociación de los trabajadores, el aumento de la productividad, etc.. Estos son los puntos fundamentales del programa de largo plazo de la burguesía, con el que intenta recuperar la competitividad y la tasa de ganancia. Este programa no es negociable.

La lucha contra los tarifazos (no es necesario decir el impacto que tienen los mismos sobre los bolsillos de los trabajadores) no debe hacer olvidar qué es lo que está en juego en la coyuntura actual. La burguesía puede hacer piruetas en este punto, pero sus objetivos estratégicos están sobre la mesa. Es necesario que la clase trabajadora tenga la misma claridad que los empresarios a la hora de definir dichos objetivos. De lo contrario, triunfará en la lucha de clases el contendiente que tiene plena conciencia de las reglas del juego que está jugando y de cuáles son sus objetivos.

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Abrimos “DOC´S”

Con “DOC´S” pretendemos dar difusión a textos del marxismo crítico que pueden ser valiosos y que, por algún motivo, han quedado marginados del bagaje político de la izquierda.

Inauguran esta solapa en el menú del blog de RPM dos téxtos que nos propone Danilo Castelli


Danilo Castelli

Estos dos textos pertenecen a la corriente marxista conocida como izquierda comunista germano-holandesa, más tarde devenida en el comunismo de consejos.

En el ambiente de izquierda argentina se conocen muy poco estos análisis, viniendo la mayoría de las críticas al bolchevismo desde la socialdemocracia, el anarquismo, y/o reduciéndose al caso Kronstadt. Estos dos textos son una puerta de entrada a una concepción de la revolución socialista que es opuesta al bolchevismo desde el marxismo revolucionario.

La corriente consejista, que vincula a la revolución socialista con la autonomía proletaria, interpela radicalmente a la “política de jefes” y al “jacobinismo” presente en gran parte de la izquierda leninista actual, y demuestra que el vínculo entre marxismo y leninismo se encuentra más que nada en la fraseología.

  • En “Carta Abierta al Camarada Lenin” (1920), Hermann Gorter replica a los argumentos de “El izquierdismo, enfermedad infantil del comunismo”, explicándolos por una incomprensión de los bolcheviques sobre la diferencia fundamental entre la revolución proletaria en Europa Occidental y la revolución rusa.

https://www.marxists.org/espanol/gorter/1920/carta-abierta.htm

  • En “Tesis sobre el bolchevismo” (1933), la ingenuidad y la sorpresa sobre la hostilidad bolchevique a los comunistas de izquierda da paso a un análisis histórico-materialista del bolchevismo. Análisis que explica el fundamento de los diversos y cambiantes posicionamientos del bolchevismo en la revolución rusa y en la revolución mundial.

    https://www.marxists.org/espanol/wagner/1934/tesis.htm

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HEBE

Ariel Mayo
“Claro es que en el campo de la acción política, el más superficial y aparente,sólo triunfa quien pone la vela donde sopla el aire;jamás quien pretende que sople el aire donde pone la vela.” Antonio Machado
Para empezar este artículo nada mejor que ser absolutamente claro. En situaciones complejas andar con medias tintas termina llevando a callejones sin salida. La conducta política de Hebe de Bonafini durante la década kirchnerista (no interesa en este momento ir más atrás) fue funcional a un modelo económico y político cuyo objetivo principal era restablecer la acumulación de capital y la confianza en las instituciones del Estado capitalista, gravemente afectadas por la crisis de diciembre de 2001. Néstor Kirchner salió segundo en las elecciones de 2003 con un exiguo 22,24 % de los votos; se impuso en el balotaje gracias a que su rival, Carlos Menem, renunció a presentarse a la elección. De ahí la preocupación por ampliar las bases de sustentación de su gobierno. El acercamiento a los organismos de derechos humanos fue una pieza clave en esa tarea, pues permitió que el kirchnerismo se rodeara de un aura de progresismo. Néstor Kirchner desarrolló un discurso favorable a la causa de los derechos humanos y contrario a la dictadura militar, tanto más novedoso cuanto que nunca antes había figurado entre los enemigos de la dictadura militar y de los genocidas. Pero el kirchnerismo no sólo ofreció palabras, también entregó grandes sumas de dinero para ganar el favor de los organismos de derechos humanos.
Hebe fue una pieza clave en el proceso. Decidió que Madres se encolumnara detrás del kirchnerismo, acallando a las voces disidentes, y defendió con fanatismo del converso todas las causas del kirchnerismo. Para llevar a cabo esta tarea utilizó sus tendencias al autoritarismo y a la concentración del poder. Un ejemplo claro es la forma en que manejó la Universidad de las Madres, con expulsiones de los docentes que planteaban diferencias políticas y/o académicas, con precarización laboral de los empleados, con el rechazo a la conformación de una comisión interna. En el plano de las relaciones laborales, Hebe se comportó en un todo de acuerdo con las líneas generales de la política del ministerio de Trabajo conducido por el inefable Carlos Tomada: precarización, contratos “basura”, supresión de las comisiones internas, vigilancia policíaca sobre los empleados que iban al frente en las discusiones salariales.
La experiencia de “Sueños Compartidos” expresó la continuidad de la política desarrollada en la Universidad, sólo que aquí había mucho más dinero en juego. El kirchnerismo utilizó a “Sueños Compartidos” como mecanismo de cooptación y como un vehículo para la corrupción al interior del Estado. El desvío de fondos millonarios a manos de funcionarios gubernamentales y los miembros más encumbrados de la Fundación Madres (como es el caso de Sergio Schoklender) caracterizó a la experiencia, así como también su bajísima eficiencia en la concreción de proyectos de viviendas. Como en el caso de la Universidad de las Madres, la precarización laboral (incluido el no pago de sueldos) estuvo al orden del día.
La política de fusión con el kirchnerismo tuvo su punto más alto en el célebre abrazo de Hebe con el general Milani, por entonces jefe del Ejército. Milani, oficial de inteligencia, estuvo involucrado en la desaparición del conscripto Ledo durante el Operativo Independencia en la provincia de Tucumán. En criollo, Milani fue uno de los genocidas de la dictadura. Su ascenso a la jefatura del Ejército se dió en el marco de la política de fortalecimiento de los organismos de inteligencia desarrollada por Cristina como respuesta al estancamiento de la economía iniciado en 2011. Dicha política se tradujo en un ascenso de la represión sobre el movimiento obrero.
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Revista Propuesta Marxista n° 2

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El lado marxista de Macri

imagesAriel Mayo

La caída de la Unión Soviética y de los denominados “socialismos reales” inauguró una etapa en la que el socialismo es considerado, a lo sumo, una utopía imposible. Multitud de comunicadores, periodistas e intelectuales machaca incesantemente con alabanzas al capitalismo y a su superioridad económica. El horizonte mental de nuestra época es el sistema capitalista. Sin embargo, el capitalismo no modificó su esencia. Sigue siendo un sistema social basado en la propiedad privada y en la explotación del trabajo asalariado. La expansión de la economía capitalista a partir del derrumbe del bloque soviético multiplicó la desigualdad social. El mundo se ha vuelto un lugar cada vez más peligroso para vivir.

Dice un viejo adagio judicial que “a confesión de parte, relevo de pruebas”. A veces, los mismos defensores del sistema pisan el palito y confiesan cuál es la verdadera cara del mismo. En la edición del domingo 17 de julio del periódico argentino LA NACIÓN, el periodista Joaquín Morales Solá relata un diálogo entre el presidente Mauricio Macri y un empresario:
≪En el fondo, también Macri cree que los empresarios son demasiado individualistas. Hace poco, uno de los principales empresarios argentinos se quejó ante el Presidente porque venía de un trimestre en el que no tuvo ganancias. “Apenas salí empatado”, le dijo. Macri le contestó en el acto: “Ése es el problema con ustedes. No están dispuestos a perder durante un trimestre para ayudar a sentar nuevas bases y ganar después durante muchos trimestres”. Macri no se sorprende. “Los conozco”, desliza siempre, ya resignado.≫
Los voceros del capitalismo sostienen que éste es la única forma de organización económica capaz de satisfacer las necesidades de la población. Si hay pobres es porque éstos no son lo suficientemente egoístas y emprendedores como para sacar provecho de las oportunidades que proporciona el sistema. Pero el presidente Macri deja entrever otra cosa. El empresario con el que dialoga tiene por objetivo la ganancia, mientras que el conjunto de la sociedad le importa un pito. Por eso no está dispuesto a perder ni siquiera un balance trimestral. Incluso podríamos avanzar en la línea de razonamiento de Macri y afirmar que para el empresario la satisfacción de los consumidores es una cuestión secundaria. Sólo le importa que éstos compren su producto, es decir, que paguen. De ahí la “resignación” del presidente, quien sabe por propia experiencia (él también es empresario) cuál es el norte de los negocios.
“En la producción de mercancías, el valor de uso no es, en general, la cosa que se ama por sí misma. Si aquí se producen valores de uso es únicamente porque son sustrato material, portadores del valor de cambio, y en la medida en que lo son. Y para nuestro capitalista se trata de dos cosas diferentes. En primer lugar, el capitalista quiere producir un valor de uso que tenga valor de cambio, un artículo destinado a la venta, una mercancía. Y en segundo lugar quiere producir una mercancía cuyo valor sea mayor que la suma de los valores de las mercancías requeridas para su producción, de los medios de producción y de la fuerza de trabajo por los cuales adelantó su dinero contante y sonante en el mercado. No sólo quiere producir un valor de uso, sino una mercancía; no sólo un valor de uso, sino un valor, y no sólo valor, sino además plusvalor.”
El párrafo anterior no pertenece al presidente Macri, aunque va en línea con su razonamiento. Es un fragmento de El Capital de Marx. Macri y Marx coinciden, más allá de las diferencias de lenguaje, en que el objetivo del capitalismo es la obtención de la ganancia (Marx dice del “plusvalor”, aquí no viene al caso plantear la diferencia). Es por eso que los empresarios invierten sólo cuando tienen frente a sí la perspectiva de ganancias. Todas las demás consideraciones (la patria, la armonía social, etc.) se estrellan contra esta sabiduría práctica. De modo que el Estado tiene que hacerse cargo de garantizar las condiciones necesarias para que los empresarios tengan expectativas de ganancias y así se decidan a invertir. La ya mencionada “resignación” de Macri consiste en saber que la llave de la economía está en manos de los empresarios y que, más allá de criticar tal o cual aspecto particular, es preciso darles lo que pretenden para reactivar el proceso económico.
Macri ha hecho mucho por los empresarios, ¿quién lo duda? Pero no puede hacer magia. Si los capitalistas consideran que la economía argentina es demasiado inestable como para garantizar buenas ganancias, invertirán en otra parte. De modo que por este lado nos encontramos condenados a un ajuste mayor hasta que los empresarios se sientan tentados a invertir.
En este punto retornamos al principio: la cuestión de fondo es que el horizonte intelectual de la época es el capitalismo. La aceptación de los supuestos del sistema (la propiedad privada, la explotación, el egoísmo, el individualismo) conduce a la “resignación” de Macri. Esto está bien para los empresarios, pero no sirve a los trabajadores. Es momento de volver a cuestionar las bases del sistema. No existe otro camino. 
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100 números – 10 años… a El Roble, salud!!!

el roble

Las páginas que escriben los trabajadores anticapitalistas son la expresión del esfuerzo colectivo por emancipar al trabajo de la explotación capitalista. Por eso son una especie completamente distinta a la de los plumíferos a sueldo de la propaganga del sistema que buscan permanentemente que los trabajadores se resignen a su condición de explotados.
Por eso, con aciertos y errores, son fundamentales para mantener viva la llama de la rebeldía y la lucha contra todo tipo de opresión. Son la permanente búsqueda de la síntesis del pensamiento y la acción del movimiento real.

Y esas páginas son mucho más fundamentales si se destacan por latir al compás de las luchas obreras, por tratar de combatir el sectarismo dentro de nuestras filas, sin ocultar posiciones ni diferencias, y por propiciar la unidad y la camaradería.

En eso han andado los compañeros de El Roble estos 10 años. Abriendo sus páginas a compañeros de las más diversas corrientes del clasismo, acompañando todas las luchas que alcanzaran sus fuerzas, apostando siempre a la unidad del movimiento obrero.

A todos los que piensan que el camino es la unidad contra el capital -a pesar del sectarismo que inunda al movimiento obrero-, les podemos decir: sigan de cerca a El Roble (https://periodicoelroble.wordpress.com/), tiene apenas 100 números y parece que son pocos. Parece que quieren más.

Felicitaciones porque el esfuerzo no ha sido en vano.

R.P.

 

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